La cadena porcina tiene todo por ganar

Tanto en el mercado doméstico como en el internacional, la producción porcina parece no tener techo.

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La cadena porcina tiene todo por ganar
La cadena porcina tiene todo por ganar

Tanto en el mercado doméstico como en el internacional, la producción porcina parece no tener techo.

Por: David Fernandes Gavioli, consultor Técnico Regional en nutrición porcina de Provimi para los mercados de Argentina, Uruguay y Chile.

Tanto en el mercado doméstico como en el internacional, la producción porcina parece no tener techo. La seguridad alimentaria, la nutrición y el monitoreo de datos para la toma de decisiones, aparecen como elementos clave para el éxito.

La producción de cerdos en Argentina, que aumentó a gran escala en los últimos 10 años, se hace con alta eficiencia y calidad. El país posee granjas cada vez más tecnificadas y cuenta con la ventaja de producir maíz y soja, materias primas fundamentales para la alimentación porcina. Se le suma a esto su elevado estatus sanitario (libre de PRRS, PED, Peste Porcina, Aftosa). Por todo esto mercado internacional y el doméstico muestran grandes oportunidades para el sector.

Un factor determinante es la nutrición, con los costos más representativos para el productor. Se sabe que alcanza hasta el 70% del total. Aquí radica la importancia de contar con una nutrición que permita el mejor beneficio económico y productivo.

Una de las claves es garantizar la calidad y la seguridad alimentaria en todos sus procesos, desde la elección y selección de sus materias primas hasta el monitoreo constante de los números de producción que sirven como indicadores clave para tomar decisiones estratégicas Respecto de las posibilidades en el mercado interno se sabe que Argentina es tradicionalmente consumidor de proteína de carne vacuna.

Sin embargo, se está manifestando un aumento en el cambio de hábitos de consumo con respecto a la carne de cerdo. Poco a poco, estamos aprendiendo a apreciar las propiedades nutricionales de la carne de cerdo: sus minerales, vitaminas y bajo contenido de grasa. La carne que alguna vez se comía en fechas festivas ahora es visible en los platos argentinos.

Todas las ventajas del sabor y la calidad a menudo se brindan a un precio más accesible en comparación con carne de vacuna o incluso pollo. Como tal, el potencial para el consumo de carne de cerdo en Argentina es enorme y creo que las campañas como se realizaron y continúan realizando para difundir tales beneficios pueden tener un impacto positivo y significativo en el consumidor local.

En el plano internacional se destaca la demanda de carne de cerdo por parte de China, que representa alrededor de la mitad del consumo mundial.

Esto se debe al tamaño de su población y su cultura culinaria, lo que convierte al gigante asiático en el mayor consumidor y productor de carne de cerdo del mundo. Con la actual devastación del ganado reproductor de cerdos debido al foco de peste porcina del año pasado, se creó una buena expectativa para los mercados de exportación de la región. Brasil por supuesto ya que es conocido mundialmente como uno de los mayores exportadores de carne de cerdo y la Argentina que debe estar preparada para esta demanda creciente.

El desafío es producir con calidad y de manera económicamente sostenible, porque, así como la demanda es grande e inmediata, los expertos muestran una normalización de la producción china en 3 a 5 años. De todos modos, ahora es el momento de demostrar que el país puede producir lo suficiente para exportar y abastecer de manera confiable el mercado mundial.

Por el panorama actual, es importante que el país vislumbre su oportunidad fomentando la producción porcina de calidad en todos sus aspectos. El productor quien busca la permanente rentabilidad, tiene el desafío por delante de subirse al tren de la eficiencia, clave para lograr el éxito. El “viento de cola” está presente y es ahora el momento de aprovecharlo.